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7.12.07

Jorge Sobisch

Resumen de este loco y nuevo capítulo: la Vieja rescató a Mariano Bondiola del Borda mediante métodos poco santos, sólo para que se encontrara Jorgito Sobisch y Jorgito Asís. Temor neo facho.


La Vieja, nuestra ex emérita ex secretaria ex novia de Kevin Federline ex fan de Los Ramones actual Jefa de Redacción, se calzó una medibacha en la cabeza y con una barreta en la mano fue a rescatar a Mariano Bondiola del mismísimo Borda. Y lo logró. No fue fácil, pero lo logró.

Primero se intentó trepar por la pared, sin embargo cayó en la cuenta que se “resfalaba” (sic) y que “no hacía pie” y que “se le acalambraba la entrepierna” y que “hasta le tiró un ganglio cerca de la cachucha”.

Desesperados fueron los intentos de la nona, hasta que la guardia del hospital psiquiátrico la descubrió y la creyeron una “demente incontrolable”.

Por pura casualidad (“o causalidad”, según nos comentó luego la Vieja en medio de su sesión zen), le tocó la misma celda de Mariano Bondiola, que estaba en pleno delirio post empastillaje. “Que vuelve el Carlos”, repetía. “¡Vamo' Menem, vamo' todavía, loco!”.

No sabemos cómo, pero... Bah, sí sabemos cómo, pero es un tanto vergonzoso de contarlo. Sí, es verdad: nosotros ya traspasamos todos los límites del buen gusto, pero... Ok, la cosa fue así: la Vieja logró rescatar a Mariano usando sólo una palabra. Sí. Esa palabrita mágica empieza con P y termina con T. En realidad, termina en E. Y en el medio tiene otra E, entre la P y la T. O sea, sería la P, y luego la E, y después la T, y de nuevo la E.

Esa palabra se complementó con una acción, claro. Acción que dejó libre a ambos. ¿Y tanto esfuerzo, tanto salivar de la Vieja para qué? Para lograr una entrevista con Jorge Sobisch y su candidato a vice Jorge Asís.

El único capaz de hacerlo en la redacción era Mariano Bondiola, y de ahí el sacrificio de la Vieja. Hace unos días, finalmente Jorge y Marianito se juntaron. Asís llegó tarde.

“Tuve que sufrir un piquete insoportable, pero por suerte llevaba mi Magnum”, se excusó.

A Bondiola se le iluminaron los ojos. Se había encontrado con gente como él, gente común, preocupada por la inseguridad, luchando por el bienestar el prójimo, de la familia... Sí, fue un encuentro conmovedor. Marianito incluso sacó tres habanos y los repartió.

“Che, podemos hacernos un asadito un día de estos, ¿no?”, dijo en el borde de la emoción por haber recobrado la cordura. “Realmente pensé que estaba solo en este país de zurdos, pero encontrarme con ustedes me ha revitalizado, queridos amigos”, sentenció Bondiola mientras se tomaba un whiscacho.

Sobisch se peinó el bigote y dijo: “sí, hay gente que vale la pena. Nosotros estamos 100% preparados. No sabemos bien para qué, pero lo estamos. Es más, antes de venir nos depilamos la entrepierna para sentirnos más cómodos. ”

Y así, whisky va, whisky viene, se pasaron la noche entera recordando viejos tiempos, cuando los militares estaban en el poder, cuando los curas eran gente de bien, cuando el orden era impuesto a picana y submarinos. Conmovedor.

Ya en la cumbre del pedo, los tres se abrazaron emocionados y decidieron hacer un bien por la Patria: en un Ford Falcon blanco salieron a “matar negritos” por las villas. “Uuuuuuuuuuuuuuuuh”, gritaban, agitando las manos, revoleando la cabeza, “uuuuh, le pegué un corchazo en el corazón”. “¡Qué groso que sos! ¡Ahora dale en las patas a la bolita esa! ¡Dale, Jorgito, dale!”.

Se congratulaban mutuamente, en una imagen romántica, de la que un San Martín, un Sarmiento, un Videla, hubiese palidecido de envidia.

Y así pasaron toda la noche. "¡Uno menos, uno menos!", gritó Asís y cayó desmayado por la emoción.

La entrevista, claro, quedó en el olvido.

16.10.07

Vilma Ripoll

Mariano Bondiola prometió el desarme, pero no pudo contener su sed de fascismo y sangre de “bolitas” y “zurditos”. Encima lo mandaron a entrevistar a Vilma Ripoll.


“Aflojále con la violencia, Marianito... así no podemos hacer negocios. El discurso... bueno, se me fue de las manos. Sí, ya sabemos: hay que matar a los negritos. Pero para eso están los políticos y la policía. Nosotros facturemos, llenémonos de plata, pero sin violencia, porque la violencia trae problemas, y los problemas cuestan plata. ¿Capisce?”.

A ese nivel llegó a rebajarse el Jefe Emérito del Universo y Villa Luro, conocido como Enano Groso, para que nuestro cronista Mariano Bondiola se desarme, deje la violencia a un lado y se dedique a laburar.

Mariano aceptó las palabras del Enano, pidió perdón y se fue a entrevistar con La Vieja, nuestra jefa de redacción.

“Bueno, querido”, dijo la anciana gagá, “ya fracasaste con Lopez Morfi debido a tu fascismo exorbitante, así que ahora redoblo la apuesta y te mando con otro candidato presidencial: Vilma Ripoll”.

“¿Quién es esa?”, preguntó Mariano, desconcertado, como loco, limado, casi dado vuelta.

“Es una mujer candidata a presidente por la izquierda desunida, Mariano. Sí, quiero armar polémica”.

Ese día a la noche, el señor Bondiola se fue a su casa, agarró varios libros de Sartre y los usó como banquito... y así, meditando sobre su futuro, tratando de contener tanta violencia nazi, se preguntó: “¿La mato o no la mato?”, reemplazando el interrogante metafísico shakespereano.

Al otro día, se calzó la Magnum y fue a encontrarse con Vilma, no sin antes cruzarse con un cartonero, al que invitó amablemente a tomar un café sólo para envenenarlo, y con un “bolita” (tal como le dice Marianito a los bolivianos y a todo aquel que no tenga ojos azules) al que le clavó un cuchillo en el estómago al grito de “¡viva Anne Krueger!”.

Cuando llegó a las oficinas de Ripoll, ya estaba ensangrentado y cargaba la .47 en la mano (derecha, claro).

“¿Dónde está la zurdita esa, eh?”, gritó con los ojos desorbitados.

Pero antes de comenzar con la masacre se escupió una ceja, respiró profundo y sentenció: “cuando digo 'zurdita' o 'zurda' o 'de izquierdas' o 'comunista mal parido' me refiero al término que tiene su origen en el lugar de la Asamblea Nacional en que se sentaban, durante la Revolución Francesa, los representantes jacobinos, que respaldaban medidas que favorecían a las clases más pobres de la sociedad. A la izquierda se sentaban los 'bolitas' y a la derecha la 'civilización'. ¿Compredierum?”.

Silencio absoluto. Los empleados se escondieron tras sus escritorios. Temor. Mucho. Temor. El pánico era insoportable cuando hizo su aparición la misma Vilma Ripoll.

“¡Pero señor Bondiola! Me extraña de usted, que es tan civilizado, que cree en la democracia...”

“Sí, de 'demos' que viene de 'pueblo' y 'cracia' que viene de 'gobierno', ¿no?”, dijo Marianito, incontenible.

“Así es, señor Bondiola, así es”, continuó Vilma. “Por favor deje las armas y únase a nuestro partido, que por ahí conseguimos algunos votos más de la derecha reaccionaria, que nunca vienen mal.”

Mariano la miró a Vilma, pensó en la situación y reflexionó durante un minuto. A los 31 segundos de haber acabo ese minuto, gatilló la Magnum y le disparó a uno de los empleados de Ripoll por ser “medio leninista”.

Luego, al grito de “¡Viva Jorge Luis Borges y Bioy Casares, caracho!” se lanzó hacia la candidata a presidente, pero Vilma, aplicando una patada ninja, pudo bloquear el ataque y escapar.

Bondiola, sediento de sangre, se conformó con masacrar a todo aquel no fuera de Barrio Parque, hasta ser atrapado por la policía, metido en cana y derivado al manicomio.

Dolor.

Ricardo López Morfi (primera parte)

Las dos fuerzas más poderosas del Universo se juntaron para detener el fracaso: el Enano Groso y la Vieja meditaron semanas enteras y tomaron una decisión. ¿La víctima? López Morfi.


12 P.M. - Redacción de Lauweb: situación de estupefacientes, sala de ensayo, rocanrol.

La Vieja está haciendo yoga en un rincón, de regreso de su viaje por el Congo. Una rayo de luz parte en dos la oscura habitación. El silencio es total. En otro rincón está el Enano Groso, jefe absoluto del Universo y de esta redacción, fumándose un habano, meditando sobre el futuro del negocio, sobre el alza del dólar, sobre lo buena que estaba la mina que se cruzó en el ascensor y sobre el bagayo que ahora se tiene que bancar. El bagayo es, por supuesto, la Vieja, su amante desde hace dos meses. A los dos los separa una enorme distancia, a pesar de encontrarse en la misma habitación. Una hora hace que se encuentran allí: la anciana cruzada de piernas, casi en un nirvana; el enano fumando un habano infinito, largando humo por la nariz. El silencio es cada vez más profundo.

3 A.M. - Hamburguesería del payaso: situación pos-moderna, pre-visible.

El Enano se manduca unas papas pequeñas, mientras la Vieja sigue haciendo yoga. El silencio permanece, mientras de fondo suena una vieja canción de Ricky Martin. Unos niños juguetean en el pelotero, con caritas felices, resplandecientes, con su inonencia intacta... “¡pendejos de mierda!”, piensa el Enano Groso. Lo piensa, pero no dice nada, porque le prometió a la Vieja que iba a meditar lejos de sus samurais. Se contiene, va al baño, se tira un gas, piensa qué olor, se mira en el espejo, casi que no llega por su estatura, se sube a un banquito, se mira, piensa qué olor hay todavía, se lava las manos, se escupe las cejas, se saca una lagaña, piensa en la Vieja, vomita, piensa en sus amantes de antaño, se deprime, toma una pastilla, sale del baño, la mira a la Vieja que sigue meditando, piensa esta vieja chota me tiene podrido.

300,2 P.M. - Calle Perón, entre Uruguay y Talcahuano: situación de prostitución inminente.

La Vieja va a upa del Enano: una imagen digna de un Dalí empastillado. Sigue meditando. La Vieja, claro. El Enano extraña a sus samurais. La situación lo está poniendo tenso. Las bocinas de los autos, el 60 pisando a un transeúnte, un robo a un maxikiosko: nada altera a la actual jefa de redacción, ex secretaria, ex amante de Kevin Federline. No: ella medita. Y medita. Y sigue meditando. Son tiempos difíciles.

2 A.Mmmmm – Redacción de Lauweb: situación límite.

Y sigue meditando. El Yoga le pegó mal. O tal vez fue la sobredosis de cafias del fin de semana pasado. Nadie lo sabe. Pero La Vieja medita. Está casi convertida en un Buda con los pechos operados. Se eleva, su cuerpo se extiende, su alma toca el cielo, y dice luego de semanas de silencio: “¡Hay que entrevistar a López Morfi!”. Y agrega, con los ojos en blanco: “¡Y el encargado debe ser Mariano Bondiola”. Brillante.

40,3333333 F.M. - Salón exclusivo del Enano Groso, con dirección desconocida: situación íntima entre la vida y la muerte.

Luego de la sabia resolución de la Vieja, el Enano Groso solicitó una entrevista en su salón con Mariano Bondiola. Sentado en su enorme sillón (bueno, el sillón es grande pero además el Enano es enano), en casi completa oscuridad, rodeado (ahora sí) de sus samurais, recibió al periodista facho, ya libre de su condena por haber embarazado a Maru Botana.

“Dígame, dios mundano del periodismo: ¿qué deseaus de mius?”, dijo Marianito.

“Quiero que se calle la boca”, sentenció el Enano.

Uuuuuh, vamoooooo, y pegue y pegue y pegue Enano pegue.

“Escúcheme, pichón salido de mi huevo izquierdo: usted es nuestra última esperanza. Sí, así de mal estamos. Estuvimos meditando largo tiempo con nuestra Jefa de Redacción y llegamos a la conclusión que usted tiene que resurgir como el Ave Fénix. Escuche bien lo que voy a decir, engendro nacido en un container lleno de prostitutas: debe hacer entrevistas, pero nada de ser complaciente: queremos que saque al fascista que tiene dentro suyo. Mucho no le va a costar, eso seguro. No, no diga nada. ¡Silencio! Usted es el chicle que pisé hace dos años con estos mismos zapatos luego de pisar un sorete de perro. Así que cállese. Tuvimos varios cronistas, según me cuentan: un tal Toti Chumpete, zurdito incompetente que se hundió en el alcohol... ¿Usted es alcóholico, Bondiola? ¡No me conteste, le dije! Usted es apenas el piojo que mi abuelo tenía en la cabeza cuando vino de Europa y que mi bisabuela le quitó usando querosen. Después tenemos a un tal Marco Antonio, apodado Guachín. ¿Qué se puede esperar de semejante energúmeno? Dicen que ahora está recluido en Colombia, convertido en pastor. Ya lo mandé a buscar igual, sólo para torturarlo durante largas semanas. Y después, según me informan, tenemos a Martín y Leonardo, dos púberes que dicen estudiar periodismo... jajajajaja... periodismo, ¡Dios mío!... a estos dos pibes los tenemos trabajando por dos pesos, y por lo menos hacen el trabajo pesado y son bastantes chupamedias. Mire: ellos son lo mejor que tenemos. Porque usted, uña encarnada en el pie de mi hija no reconocida y muerta en un accidente de autos, usted es lo único que nos queda, y no sólo en esta redacción, sino también en el país entero, en este país vapuleado, en esta país destruido... En fin, me cansé de hablar ante un imbécil como usted. Se puede retirar. Lo único que le pido es una entrevista coherente con un candidato coherente como el señor López Morfi. Y a partir de allí, si todo sale bien, tendremos una nota con cada candidato a presidente. Saque el facho, Bondiola. Y ahora váyase antes que le destruya el tujes”.

Mariano se fue silbando bajito. En la puerta, un pibe le pidió una moneda para comer. El señor Bondiola, embalado por la diatriba del Enano Groso, sacó una metralleta que justo llevaba en un bolso y lo baleó al pibe de pies a cabeza, para luego bajarse los pantalones y mear el cadáver. “Ahí tenés, negrito mal parido”, dijo. Sí, se nos viene la noche.

Tenga miedo, señor Morfi.

7.8.07

Maru Botana (primera parte)

Tenemos una nota que cambiará los estándares del periodismo argentino. Y como si esto fuera mucho, incorporamos a la redacción al insigne periodista facho Mariano Bondiola.


La Vieja se hartó cuando supo que el incansable brío al que era sometida por el entusiasmo luego del ascenso inclaudicable que la llevó a ser Jefa de Redacción se agotó, pero no sin antes (y es bueno aclararlo) mandar a todo el grupo de periodistas y paracaidistas varios que trabajan en esta sección a la concha de su puta madre.

Perdón por el lenguaje, pero fue la misma Vieja, enajenada, quien lo utilizó.

“Pero manga de inútiles, ¿por qué no se van a la concha de su puta madre?”, vociferó ella; para luego agregar: “ya no se puede confiar en nadie en este momento donde los valores están tan trastocados. Años he estado sufriendo la opresión machista de mi difunto esposo (que en paz no descanse), años he estado siendo secretaria de estos pelagatos, años he escalado piedra por piedra, y todo para llegar donde ahora me encuentro. Entiendan que no quiero perder el puesto, manga de pelotas fritas en aceite de soja. Sí, me tienen patilluda, carajo mierda. Creo que en esta redacción hay que hacer borrón y cuenta nueva.”

“¡¿Pero quién carajo va a querer laburar acá, vieja chota?!”, gritaron desde el fondo.

¿Para qué? La Vieja rompió en llanto, mostrando su antigua humanidad, e indignada por la ineficiencia de los presentes. Y entonces, cuando ya nadie esperaba nada (o sea, hace años), cuando la luz de la esperanza se extinguía, justo en ese momento de oscuridad y desazón alguien golpeó la puerta. Y ese alguien era nada menos que el insigne periodista facho Mariano Bondiola. El mismo que otrora, durante la entre(no)vista con Ménem, se estaba clavando unos fideos con dulce de leche con el dino Bernie. Sí, sí y no. Sí.

“Vengo a pedir trabajo, que viene del griego laborum”, dijo Marianito. La Redacción entera quedó paralizada: ¡alguien pedía trabajo en esta redacción! ¡Y encima ese alguien era el antiguo profeta de la mano dura y la picana! Sólo había dos explicaciones: o el señor Bondiola estaba muy mal de la cabeza o realmente necesitaba el trabajo y en todos lados lo rechazaban por su inocultable decadencia.

Luego nos dimos cuenta que las dos opciones eran ciertas.

Imagínense cómo se puso La Vieja, desesperada como estaba y memista como siempre fue, cuando, en medio de un mar de llantos y ruegos, golpeó a su puerta el mismísimo Mariano Bondiola.

“Señor, permítame besarle las patas”, dijo la ex secretaria, a lo que Marianito respondió: “¿cómo no? Pero por favor antes límpiese la lengua”.

La Vieja fue al baño, se pegó un enjuague bucal, volvió, se agachó frente a Bondiola y -cuando todos temían lo peor- le empezó a lamer los zapatos con profusa pasión. Mariano, en tanto, se prendió un habano. Así estuvieron unos largos minutos, ante la mirada atónita del resto de los presentes.

Después de esta vergonzosa escena, la ahora Jefa de Redacción se reunió a solas con el ahora ilustre periodista estrella de esta página web. No sabemos qué pasó puerta adentro, pero sí sabemos que cuando ambos salieron la Vieja se escupió una ceja y anunció: “Miren a un profesional, cúmulo de liendres resucitadas; miren y aprendan: este mismo hombre, testigo de la historia argentina reciente, irá a entrevistar a nada menos que Maru Botana. ¿Y todo porqué? Porque fue una orden del Enano Groso, amante de los pasteles como es”.

Mariano Bondiola tomó la palabra y dijo: “Sí, justamente es como dice esta inestimable y chota señora. Le haré la entrevista a Maru Botana, y le daré un perfil sanitario: le preguntaré cómo pueden los jóvenes adentrarse en el fabuloso mundo de la salud reproductiva”.

Todo esto pasó ayer nomás y nos dejó hiper recontra shockeados, ¿vistesss? Así que aún aguardamos esa nota que seguramente cambiará los estándares del periodismo argento.

La semana que viene, el encuentro entre nuestro nuevo cronista Mariano Bondiola y esa imparable máquina reproductiva llamada Maru Botana.

30.7.07

Andrés Calamaro

Situación de estupefacientes, rock, fútbol, sala de ensayo... Sí, seguramente los niños que nos leen en vacaciones adivinaron de quién les hablamos: fuimos a por Andrés Calamaro.


Y un día parapetó. Yo parapeto, ellos parapetan, él parapeta, ella parapeta, nosotros parapetamos, vosotros parapetaís. Y sobre todo, el Guachín parapetó.

Luego de estar prófugo de la justicia del Enano Groso, nuestro cronista cumbianchero se apareció la semana pasada en la redacción. Pero la cosa no fue así como así, tan fácil. Hubo todo un trabajo de espionaje por parte de la Vieja, nuestra no tan emérita Jefa de Redacción.

Como nos quedamos sin periodistas disponibles para continuar con esta sección, la búsqueda desesperada del Guachín se intensificó. La Vieja se subió a la terraza, y mirando el cielo pegó el grito: “¡Ahijuna con la lobuna!”, y soltó una paloma mensajera.

“¡Oh, palomilla, ve a buscar a Marco Antonio y tráelo!”, fueron sus sentidas palabras. Y allá fue el bicho, con un mensaje en su patita que decía así: “Señor Guacho pequeño: se le ha decretado un indulto de parte del grandísimo Enano, su jefe sobre el planeta Tierra y alrededores. Por favor, le pedimos que vuelva para entrevistar a Andrés Calamaro. Gracias”.

Con lágrimas en los ojos (y sí, si no es en los ojos dónde carajo van a estar las lágrimas), nuestra ex secretaria pensó en su infancia, en su difunto y castrador esposo, y rezó a los santos del periodismo (Santo Biassatti, entre otros) para que el rey de la cumbia volviera a trabajar para Lauweb.

Y el método dio resultado, porque el Guachín regresó. “Sí, gatuuu”, nos confesó luego, “estaba en los bosques de Palermo con la gomera y bajé una paloma, guacho. Y cuando la agarré pa' hacerla al horno con papa e' batata, gatu, le vi que tenía un papelito en la pata... pensé que era merca pensé, je je, así que lo abrí pero tenía un mensaje pa' mí, re loco gatu... me re emocioné y ahí nomá me asalté un masikiosko para festejar...”.

Sin más preludio, la Vieja agregó: “Bueno, realmente es conmovedor su relato, señor Guachín, y todos queremos lograr la paz y hacer el amor. Pero ahora pónganse a trabajar. Una orden del benemérito y exquisito Enano Groso, jefe de todos nosotros mortales, pidió una entrevista con Andrés Calamaro. Ve a por él, oh hijo mío”.

“Bueno, viejita, pero antes bancáme un toque que me saco los hongos e' las patas”, sentenció el cronista del pueblo cumbianchero.

Y allí fue, en su Falcon, con una cumbia bien al palo de su propia autoría que decía más o menos así: “Cuando te vi, me sentí traspasado por tu miradaaaa / sentí que mi vida para siempre cambiabaaaa / tomá toda mi leche que es descremadaaaa / y después sentáte en mi poronga que está aceitadaaaa”. Espeluznante.

Sabemos que en este momentos, ustedes, caros lectores, estarán emocionados por el regreso del Guachín y sus poéticas cumbias; sabemos que no pueden más y tienen ganas de largarse a llorar... ¡pues lloren! ¡Dejen escapar esos sentimientos! ¡No le pongan una barrera al corazón! ¡Háganlo ahora, porque lo que viene es lamentable!

El Guachín, que no es un hombre muy empapado en el rocanrol, se confundió y fue a entrevistar a Calamaro, sí... pero a Javier, el hermano de Andrés. No sabemos cómo nuestro enviado especial consiguió la dirección y se fue a verlo, convencido que era el autor de “Costumbres Argentinas”.

“Eh, vo, gatu, tengo que hacerte unas preguntas...”, comenzó la nota el Guachín. “La primera es... pará que la tengo re pensada, loco, y la anoté... a ver ga... acá esta: '¿por qué tus viejos te pusieron de nombre Andrés, eh?'”.

En ese momento, Javier se paró, lo miró fijamente al Guachín y mientras sacaba un facón le dijo: “Te voy a matar, drogadicto de porquería”. Sí, sí, sí: se armó flor de quilombo.

El Guachín regresó a la redacción todo tajeado, y sentenció: “eh, gatuuu, el Calamardo ese es un guacho re careta... así no se puede lagurá, loco... a mí me mándenme a entrevistar a 'Néstor en Bloque', gatuuu... el rock es para los careta'”.

Tenemos miedo por una nueva represión del Enano Groso ante nuestro eterno fracaso. Por eso nos tomamos el atrevimiento de hablarle a nuestro Jefe por este medio y decirle: petiso querido, mirá el lado positivo... tiene su mérito fracasar constantemente... no cualquiera lo hace, eh... Pensálo. Y cuidáte. Queréte. Paz en el mundo. Amor. Locura. Arte. Arte. Arte

Carlos Menem (primera parte)

Aaaaaaaaaaah, arrrrrrrrrrgggggggggggh, aaarghghehe, laaaaaaaaaaaaaaaaccccccccoon chaaaaaaaaaa. Aaaaaaaaaaaaaaaaah, agárrense el izquierdooooooo.


Hagamos un repaso por nuestra sacrificada redacción:

-Tenemos al Enano Groso, jefe supremo y dueño de la mosca, secundado por un inquebrantable ejército de samurais que hace de fuerza represiva y de secretarios de escasa palabra.

-Tenemos a La Vieja, recientemente ascendida a Jefa de Redacción, después de ser durante años una simple secretaria renegada.

-Tenemos a Toti Chumpete, que el año pasado la rompió en esta misma sección, y que ahora anda creándose un espacio propio. Un tipo correcto, con información certera, siempre dispuesto a dar la vida por una nota de mierda.

-Tenemos al Guachín, nuestro cronista cumbianchero, ahora prófugo luego de la brutal represión del Enano Groso.

-Tenemos a Martín y Leonardo, dos púberes del periodismo, que hicieron su entrada por la puerta chica hace un par de semanas, intentado secuestrar a Tinelli y viendo a Moria Casán cagar.

-Y por último tenemos a un montón de inservibles, que quizás en algún momento peguen el salto hacia la galería de inestimables periodistas de esta loca sección.

Luego de este repaso por nuestro staff, vamos a lo que nos compete. Y si decimos “compete” nos acordamos de Chumpete, y de Chumpete saltamos al Guachín, cuya inoperancia (según la Vieja) hizo que los inexpertos Martín y Leonardo se tuvieran que hacer cargo de la entrevistas.

A nuestra ex emérita secretaria, devenida kapanga de la redacción, le picó el bicho de la poesía berreta y después de clavarse uno de mortadela, sentenció frente a una redacción atónita: “Oh, oh, oh... oh, oh, oh... arrrgh... momento, que se me atragantó un cacho e' pan... ejem, ejem... a ver... ahora sí: oh, oh, oh, oh, oh, oh, oh, oh y oh, queridos redactores y servidores a la patria del Enano Groso, escuchen estas sentidas palabras que tengo para decirles: yo lo he votado dos veces. Háganse presentes, reyes del malambo y la cumbia tecno, porque esta confesión no es gratuita: sí, soy menemista.”

Silencio sepulcral en la redacción (mitad porque ya varios se habían quedado dormidos).

“Lo voté en su primer mandato”, continuó la Vieja, “y lo voté en el segundo mandato... lo voté en las últimas elecciones y lo volveré a hacer. Sé, oh amados y borregos compañeros, que no está en boga decirlo, sé que todos tiran la piedra y esconden la mano, pero yo doy la cara: ¡vamooooo' Meneeeemmmm! ¡Vamooooooo! Así que quiero una entrevista ya con el señor Presidente de los argentinos. Sí, queridos, porque por más que sea ex Presidente, para mí sigue siendo el Presidente. Oh, oh, oh, por favor, llámenlo al Dinosaurio Bernie para que les dé el fono, y contáctense con el honorable Carlos. He dicho. Ah, una última cosilla: quiero que Martín y Leonardo se hagan cargo de la nota. Después del estricto entrenamiento que tuvieron, es hora que maduren y se hagan a fuerza de golpes. Amén”.

Martín y Leonardo, que votaron a Patricia Walsh en las últimas presidenciales, se miraron y se tocaron el izquierdo varias veces.

“Boludo”, dijo Martín, “esta vieja chota es peor que Jadá, pónganse media pila. Yo tuve que ver a un psicólogo después de presenciar cómo Moria Casán se echaba un cago”.

“Y bueno, boludo”, retrucó Leonardo, “yo no sé, boludo, qué decirte, boludo... de última vamos, boludo, y ya fue... le vamos a poder preguntar cosas grosas, boludo, mirálo desde un lado profesional, boludo”.

Los dos estudiantes de periodismo, luego de varias noches de insomnio, se armaron de valor y lo llamaron al Dino Bernie. Justamente, el Carlos estaba cenando en la casa del veterano periodista, junto a Marianito Bondiola y otros tantos adalides de los '90.

“¿Quién habla? ¿Sos vos, Mauri?”, preguntó Bernie, ya un poco gagá.

“No, somos dos jóvenes periodistas que lo tenemos como maestro, señor”, contestó Martín, entrenados por la Vieja para mentir a todo momento.

“Queremos conseguir una nota con el señor Menem, para reivindicar sus diez años de mandato, denostados hoy por la ola montonera que se adueñó del poder, pero incapaz de tener el amor del pueblo peronista”.

“Ah, sí, miren... el señor Carlos está justamente en mi hogar comiendo unos fideos con dulce de leche. Si quieren les paso ahora mismo y le hacen la nota... coima mediante, claro está. Je je”.

“Ah, bueno, sí, seguramente... esteeee... el cheque ya está en camino. Gracias.”

“Un placer hacer negocios con ustedes. Ya les paso con Carlos”.

En la próxima, la entrevista al ex patilludo.

27.7.07

Marcelo Tinelli (primera parte)

“Les voy a dar una segunda oportunidad, manga de inadaptados, subdesarrollados, delincuentes: vayan a por Marcelo Tinelli”. Sentencia del Enano Groso.


Luego de la fracasada nota con Pablito Ruiz, el Enano Groso, nuestro Jefe máximo, no bajó la guardia y nos volvió a cascotear el rancho. Mandó a uno de sus samurais con una carta que aquí les reproducimos:

“Manga de parásitos inservibles: les escribo la presente para mandarlos bien a la mierda. Me veo obligado casi a humillarme para pedirles que hagan las cosas que deberían hacer solos. ¡Les pago un sueldo, carajo! ¡Ustedes saben cuántos pichones de periodistas tengo haciendo cola para trabajar por 0,50 la hora! Soy un hombre de pocas palabras, porque soy rico, multimillonario, y la vida (en realidad, MI vida) está para ser gozada, no para gastar saliva o tinta en inútiles como ustedes. Sin embargo, aquí me ven, dictándole estas palabras a uno de mis samurais para que se pongan a trabajar de una buena vez. Me fallaron varias veces, pero lo acontecido con el señor Pablo Ruiz fue inadmisible. Ese tal Marco Antonio, a quien ustedes llaman el Guachín, no volverá a pisar esta redacción jamás. Y jamás es nunca. Ahijuna con la lobuna si llego a enterarme que anduvo por estos lados. De todas maneras, y para no volver a cometer estos errores producto de mi bondadosa sapiencia, desde ahora la Jefa de Redacción será la señora rebautizada Amelita Gómez Córdoba Larreta de Groso. Se hará sólo lo que ella diga, ¿capisce? Y ahora quiero una exclusiva con Marcelo Tinelli. Punto. Que Alá se apiade de vosotros”.

La señora Amelita Gómez Córdoba Larreta de Groso no es nada menos que la emérita secretaria que nosotros conocemos con el apelativo de La Vieja. Sí, esa viejecita que ha pasado por tantos percances, que perdió a su marido y se enamoró de Kevin Federline, no sin antes teñirse el pelo de verde y hacerse los pechos (todo esto a los ochenta y pico), ahora es nuestra Jefa de Redacción.

Hacía tiempo que veníamos sospechando de la complicidad de La Vieja con el Enano Groso. Sonrisas picaronas entre ellos, una actitud demasiado poco sindicalista de la ex Secretaria... en fin: un cúmulo de situaciones que nos hicieron vislumbrar esta alianza.

¿Es la Vieja la nueva Graciela Fernández Meijide de la redacción? Temor.

La cuestión es que el mismo día que recibimos la carta, una alfombra roja se deslizó en la entrada de la redacción: era la ex secretaria, que a paso de diva argentina, entró sin saludar a sus antiguos amigos.

“Ahora quiero que alguien vaya hasta Ideas del Sur y haga una nota con Tinelli. Nada de excusas. Si no la consiguen, vamos a tomar medidas drásticas”, dijo una irreconocible Vieja, mientras pitaba un cigarrillo con boquilla.

Dos pibes, Martín y Leonardo, fueron los encargados de semejante tarea. Por la noche, se los vio a ambos rezándole, de rodillas, a la estampita que tenemos de Toti Chumpete en la redacción.

“Oh, señor Chumpete”, decían entre sollozos de fe, “guíanos por el camino del buen periodismo; dinos en este momento tan crucial para Lauweb cómo contactar a San Marcelo; danos tu serenidad, tu profesionalismo, tu sed de verdad; a tí nos encomendamos, señor Toti”.

Esa misma noche, se vio a dos sospechosos encapuchados entrar en la oficinas de Ideas del Sur. ¿Se viene el secuestro a Tinelli? ¿Será este el batacazo que haga tranquilizar al Enano Groso?

Todas estas respuestas, y muchas más, en la próxima edición.

22.7.07

Pablo Ruiz (primera parte)

El Enano Groso, nuestro amable Jefe, impuso la mano dura en la redacción: de ahora en más se hace sólo lo que él dice. El primer entrevistado post-represión: Pablito Ruiz.


En nuestra edición anterior, se armó flor de quilombo. Y sí. Vino en el Enano Groso, que ante la rebelión pachorrienta del Guachín, impuso la mano dura con sus samurais carentes de piedad.

Después de la amable sesión de tortura sufrida por el cronista cumbianchero, nuestro Jefe, con lágrimas en los ojos, pronunció las siguientes palabras de amor y paz: “Hijos de una gran perra, se ponen a trabajar ya o uno de mis ninjas les va a meter la espada samurai por el upite hasta sacarles los riñones por la boca, ¿capisce?”.

Y agregó: “de ahora en más, los personajes a entrevistar los elijo YO y se acabó”.

Conmoción general.

“Y el primer entrevistado será Pablito Ruiz. Sí, carajo. Y quiero que este condenado haga el trabajo”, dijo el Enano señalando a un devastado Guachín.

En ese momento, una risita burlona se escuchó entre el equipo de redacción de Lauweb.

El Jefe hirvió en cólera: “¡¡¡¿quién fue?!!!”, vociferó.

Pánico completo.

Desde el fondo, el pequeño Ignacio, estudiante retirado de Paisajismo, alzó la mano: “Fui yo... ¿y qué?”.

“Mirá, pibe”, dijo el Enano, “antes de tirarte por la ventana, quiero saber de qué carajo te reías”.

“Ja ja ja. Me río de Janeiro, petiso malparido. ¿Querés saber por qué, eh? ¿Te molesta la alegría del proletariado? ¡Nos quieren tristes para vencernos, pero no lo lograrán! De todas maneras, chichón de suelo, mi risa era de burla: sos tan estúpido que querés entrevistar a un muerto como Pablito Ruiz”.

El Enano Groso simplemente chasqueó los dedos, y de inmediato media docena de samurais encapuchados y blandiendo sus espadas agarraron al pobre Ignacio, le cortaron un brazo, la mitad de una pierna, se preparon un café con leche y con una de las orejas merendaron, no sin antes tirar el resto por la ventana.

“Y ahora se me ponen a trabajar, manga de turros”.

El Jefe se fue con sus samurais, y el silencio fue inmenso. El temor paralizó a la redacción. La tragedia se había cernido sobre nuestras cabezas. El odio había dicho presente, y la brutal represión expresó lo peor de nuestra sociedad. Viva la UCD.

“Eh, gato, ni en la cumbia hay tanto quilombo”, dijo el Guachín.

“Usted se va ahora mismo a hacerle la entrevista a Pablito Ruiz. No nos meta en más aprietos, señor Marco Antonio”, sentenció la Vieja, con una media sonrisa extraña dibujada en su cara.

“¿Y quién es el guacho ese? ¿Toca cumbia?”, preguntó un dolorido Guachín.

“No”, explicó la Vieja en tono cuasi amable, “es un señor músico y poeta, autor de los siguientes memorables versos: 'oh mamá, me estoy enamorando / oh mamá, ella me ha besado / oh mi mamá'. Así que, por favor, no sea irrespetuoso”.

En la próxima edición de esta loca sección, el Guachín haciéndose cargo de su primera entrevista a pedido del Enano Groso.

Permiso.

Martha Holgado

Fuimos a por él. ¿Por quién? Ah, no se lo vamos a decir... Mitad porque, bueno... nos da un poco de vergüenza decirlo... hoy no tenemos entre(no)vista. Pero sí quilombo.


La idea era entrevistar a Martha Holgado, pero se nos murió. Ésa es la verdad. Por lo tanto, vamos a ceder este segmento a la libre expresión a nuestros dos columnistas principales: La Vieja y el Guachín.

Palabra de la Vieja: “No sé qué corno poner, ¡madonna! No me pagan nada, eso para empezar. Pero no me puedo quejar: conocí al amor de mi vida, me hice los pechos, me teñí de verde... Aprovecho este segmento para promover mi poesía. Sí, yo saqué dos libros con poemas...

Lamentablemente (o no), mientras tipeaba esas palabras la Vieja sufrió un percance. Sí, el Guachín le rompió la cabeza con un jarrón.

“No soporto a la anciana chota essssta”, fueron sus palabras. “Si quieren arte, mamen de essssta”, continuó.

Cedemos, entonces, su segmento al cumbianchero violento: “Eeeeeeeh, locooooo, nadie quiere laburá acá... esto se va al carajo, gato... recatate, Enano Groso. Sí, te hablo a vo', ya sé que sos el más capito... “Mas capito”, ¿entendieron? Que se la masca, loco, se masca el pitoooo. Sí, no te tengo miedo, mandáme los samuraís y todo eso, que me la banco solo, topuuuu. Acá quiero birra para todos los muchacho', sino no escribo más, gato.”

En ese momento, inauditamente, entró por la puerta... bah, en realidad primero entraron los samurais por la ventana... y después sí, vino El, el Jefe, el Hombre, el Perro que nos Parió: el Enano Groso.

El Guachín salió disparado, demostrando su valentía. Pero claro: no pudo escapar al entrenamiento y a la perspicacia de los ninjas del Enano, que rápidamente lo inmovilizaron.

El Enano, una personaje de poco hablar, lo miró fijo al Guachín y pronunció las dos palabras fatídicas: “Estás despedido”.

Temor.

Para colmo, la Vieja irrumpió a los gritos: “Sí, rájenlo al atorrante ese, que osó coartar mi poesía y me pegó un jarronazo. Y si pueden fájenlo bien fajado”.

Acto siguiente comenzó la tortura (por lo cual comenzamos a pensar que La Vieja puede ser una infiltrada del Enano Groso). Los samurais agarraron al atemorizado Guachín, y lo llevaron a un cuarto oscuro.

Temor al cuadrado.

“No, gatuuu, te pido perdón, dale, recatate, señor Enano... pasa que me tomé una Cafia y me pegó mal... por favor... no me tortureeeee, nooooooooo”.

Los ruegos fueron inútiles. En el cuarto empezó a sonar un tema de Pocho laPantera a más no poder. Lo que sufrió ese muchacho...

En el próximo capítulo: ¿zafará el Guachín? ¿No lo veremos más? ¿Se viene la Mano Dura del Enano Groso? ¿Es la Vieja una infiltrada?

(No, no estamos mal... bueno, un poco).

21.7.07

Jorge Telerman

¿Qué quedó del “piquete y cacerola, la lucha es una sola”? Quedó el Guachín, quedó Chumpete, quedó Badía. La patria combativa que fue a por Telerman.


“Oooooh, que se vayan todos, que no quede ni uno sólo. Uo oh oh”.

Seguramente, oh borrego lector, usted recuerda no sin cierta nostalgia esa época combativa del pueblo argentino, cuando la revolución era inminente, cuando la anarquía se apoderaba de nuestros corazones, cuando todo era cacerola destrozada y piquete comunista.

Pero ahora, claro, la situación cambió: la bonanza económica aburguesó nuestra alma. Pero a no desesperar: hay gente combativa que no cesa en la lucha. Está Toti Chumpete, está La Vieja, está el Guachín, está Badía; personas que no se conforman con una coima... bah, salvo que la coima supere los dos pesos con cincuenta... bueh, en realidad, con que supere el peso podemos negociar.

En fin, hay principios inconmovibles para nosotros. No sabemos cuáles, pero los hay.

Por eso no nos casamos con el telermanismo, ni con el macrismo, ni con el filmunismo. Tampoco con el ginésgarcialismo, ni con el oliverismo, ni con el rabinobergmanismo, ni con el blumbergrismo, ni con el castellismo, ni con el bidondismo.

Así que fuimos a por ellos.

Sí, compañeros peronistas: se vienen las elecciones en la Capital Federal. Y nosotros no podemos hacer la vista gorda. A nosotros no nos financian ni Macri, ni Filmus, ni el Pelado... porque no les interesa, en realidad. Saben que los que nos leen a nosotros no votan: están presos o en el manicomio.

Primero, fuimos a por Jorgito Telerman. ¿Y a quién podríamos mandar para semejante tarea? A nada más ni nada menos que a La Vieja, que es fana (sic) del Pelado.

La mandamos a una reunión de jubilaciones que los telermanistas (pseudo leninistas-marxianos-spilbergianos-chavistas-infobaistas) organizaron en Palermo. Allí, entre los viejos, La Vieja se iba a sentir en su salsa.

Sin embargo, los demás jubilados la miraron bastante raro. Y claro, si La Vieja tiene los pechos recién operados y el pelo verde... La envidia floreció. Imagínense la situación: entre todos los pelos canosos había dos cabezas que se distinguían: la pelada reluciente de Jorgito Telerman y el pelo verde moco de La Vieja.

El ex licenciado, cuya atención fue absolutamente absorbida por esa loca porra, se dirigió directo a nuestra cronista-ex secretaria nonagenaria.

“Esta señora es muy simpática”, dijo el afrancesado Pelado, “usted llenó mi mirada extraviada en la locura cotidiana con su inocente locura”.

A la Vieja se le calentó la chichi al escuchar esas poéticas palabras. Sí, las hormonas, ya un poco arruinadas pero no muertas, se encendieron en hervor juvenil: sin embargo, la cronista mantuvo su profesionalismo y le dijo:

“Mi nombre es Ermilia Santos de la Ñata, y vengo a hacerle una entrevista.”

“¡Pero qué señora más simpática!”, fue la respuesta de Jorgito, pensando que le estaban tomando el pelo... No vale el chiste fácil.

“Le digo en serio: acá va mi primera pregunta... ¿qué sentido tiene la vida?”

Telerman quedó shockeado. Prometió dar una respuesta la semana entrante, pero para ese entonces tendremos la interviú con Daniel Filmus. No sabemos qué hacer.

Así que esto va para vos Telerman: sabemos que leés esta sección, y estamos esperando que nos respondas la pregunta.

Si nos responde, prometemos publicarla la semana que viene. Y también mandaremos a Chumpete para que arremeta contra Filmus.

15.7.07

Tierra Santa

Nosotros no descansamos ni siquiera en Pascuas, y mandamos a LaVieja y al Guachín nada menos que a Tierra Santa. No, a Israel no: al parque temático, en la Costanera Norte.


Por el chivo, estamos esperando entradas gratis o algo así. Se lo decimos a la gente del parque temático Tierra Santa. Y si no… ¡les quemamos todo, carajo! ¡Vamos a convertir ese lugar en el Infierno! ¡Jua, jua, jua! Perdón por el exabrupto. Continuemos. O mejor dicho, empecemos.

En la calle no hay nadie, ni los perros andan; en el Subte sólo viajan los borrachos; el 60 ni siquiera larga humo negro; los negocios están cerrados, incluso los maxikioskos y los supermercados coreanos. Y todo por qué: porque se murió Jesús y resucitó. Una pavada.

Sin embargo, en este día desolado, acá estamos nosotros, como soldados incansables del periodismo-verdad, siempre listos como un Boy Scout, cansados pero jamás rendidos.

Sí, acá estamos, por amor a nuestra profesión… y porque el Enano Groso (nuestro jefe) y sus samuráis (la fuerza armada de la represión) nos obligan. Principalmente porque nos obligan, sino estaríamos ahora tirados en la cama, con la babita cayendo sobre la almohada y la panza al aire.

Pero no. Acá estamos. La realidad no descansa. Y ya que estamos en Semana Santa, decidimos enviar a nuestros dos cronistas estrellas a conocer el lugar donde nació todo, aquel lugar donde Nuestro Señor fue crucificado y luego resucitó.

Sí, mandamos a La Vieja (nuestra nonagenaria secretaria gruñona) y al Guachín (flamante cronista cumbianchero) a Tierra Santa. Aaaaaaaa, uuuuuuuuuuh, aaaaaaaaaaaaah (sí, eso es música sacra).

A La Vieja se le escapó un lagrimón cuando le comunicamos su nueva misión periodística. Ella recordó que su fallecido esposo era devoto creyente del Gauchito Gil, y que siempre quiso conocer Israel... Pero lo más lejos que había llegado era a tomarse un bondi hasta la calle Estado de Israel.

Envuelta en emoción, nuestra emérita secretaria… bueno, no tardó en cambiar su sensibilidad religiosa en extrema furia infernal cuando le confesamos que, en realidad, iba a ir hasta la Costanera Norte nomás, a conocer el Parque Temático “Tierra Santa”. Y que, para colmo, la iba a acompañar el Guachín. Temor.

En un esfuerzo inconmensurable de producción, le pagamos un taxi. Salió quince pesos. Un dineral. A todo esto, el Guachín estaba contentísimo, saltaba en una pata, mientras decía: “eh, loco, pintó la alegría… es un parque de diversiones, gatuuuuu… al fin algo groso, loco… sí, loco… venden birra, ¿no?”.

Lean bien: “estaba” contentísimo. Claro, porque cuando llegó y se encontró con que el Parque Temático era religioso y no había ni montaña rusa ni nada, sólo un tipo crucificado, bueno… también se enfureció.

Y con todo el odio del Demonio dentro de sí, comenzó a destrozar el mismísimo Monte Sinaí. “Que venga el guacho ese de Moisé’, que le parto la jeta”, gritaba desencajado.

(N. del E.: Aclaramos que las opiniones de nuestros cronista no responden necesariamente a la línea editorial de Lauweb; no empiecen a acusarnos de antisemitas ni nada por el estilo; en todo caso, el ignorante es el Guachín).

Luego de romperle un botellazo en la cabeza al tipo que hacía de Cristo en la Crucifixión, nuestro cronista cumbianchero terminó preso. Como siempre.

Por suerte, La Vieja guardó compostura y se dedicó a visitar todo el Parque, mientras meditaba sobre el futuro de la Humanidad.

He aquí su breve y contundente informe: “Dios ha muerto. ¡Y nosotros lo hemos matado! ¿Cómo podremos consolarnos, asesinos entre los asesinos? Lo más sagrado y poderoso que poseía hasta ahora el mundo se ha desangrado bajo nuestros cuchillos. ¿Quién nos lavará esa sangre? ¿Con qué agua podremos purificarnos? ¿Qué ritos expiatorios, qué juegos sagrados tendremos que inventar? ¿No es la grandeza de este acto demasiado grande para nosotros? ¿No tendremos que volvernos nosotros mismos dioses para parecer dignos de ella?”.

Nos sonaba a algo este fragmento, pero no pudimos recordar bien a qué. Quizás a un tema de Pancho y la Sonora Colorada.

Y así terminamos nuestra nota de la fecha, con un consejo muy profundo: no coman carne. Y menos todavía vino con sandía.

11.7.07

Luis Aguilé

La Vieja se calzó las chancletas y se fue para La Feliz. Pero no para descansar, eh. Nuestra secretaria intentó entrevistar a Luis Aguilé, de cara al mar y con la zapan en la arena.


Todavía lamentando la pérdida de Toti Chumpete, pero alegres por su progreso, y aun en búsqueda de su reemplazante (pueden seguir enviando mails a quieroserelnuevochumpete@badia.com) mandamos a La Vieja a Mardel porque nos enteramos que andaba Luisito Aguilé haciendo una gira de verano.

Nuestra casi nonagenaria y punk secretaria se calzó las chancletas, preparó los sánguches (sic) de mila, una sombrilla, la malla enteriza… y la mandamos a hacer dedo.

Después de casi insolarse bajo el sol en la ruta, consiguió con un camionero (“un poco perversote”, según confesó por fono luego) la llevara hasta la Feliz para entrevistar al gran Luisito.

Claro que lo primero que hizo La Vieja fue echarse a tomar sol como una iguana. O como un elefante o un hipopótamo o un bagre. Se clavó un firulete, cuatro churros, cinco palitos de agua y recién después comenzó con su búsqueda.

Y le metió pata, eh. Ah, sí, caminó como loca por toda la costa haciéndose visera con la mano y tratando de hallar el rostro inconfundible, la estampa de galán de Aguilé.

Pero no hubo caso.

Cuando toda la esperanza estaba perdida y la Vieja estaba dispuesta a clavarse cinco milas seguidas para ahogar la depresión, se lo encontró a nuestro héroe en el casino. Era obvio. ¿En qué otro lugar podía estar Luisito? Levaba su moñito, su traje rojo y esa sonrisa matadora como cereza del postre.

La anciana secretaria se le acercó sin ningún respeto y le dijo, textuales palabras: “Che, Luisito, ¿no te querés manducar esta mitad de mila conmigo?”. A lo que Aguilé, con carita de asco, le contestó: “No sé quién es usted, gorda e’ mierda”.

Temor.

La Vieja se puso roja, hirvió en cólera y preparó su mejor patada de karate.

Pánico.

Como vio que sus piernas eran demasiado cortas y sus huesos no daban para más, le tiró con un chancleta y le dio en el medio del ojo al popular cantante.

Descontrol.

Llegó la policía, la metieron en cana a la Vieja y a Luisito se llevaron al hospital a causa del chancletazo mortal.

Como no pagamos un carajo de fianza, la secretaria se tuvo que quedar un mes presa. Después la soltaron. Bah, eso creemos. Todavía la estamos esperando.

La cuestión es que… bueno, tenemos miedo que la patota de Aguilé nos venga a buscar después de la agresión imperdonable de la Vieja.

Muchachos, si leen esto perdónenla: está gagá.

9.7.07

King Kong (segunda parte)

Convocamos a los inescrutables espíritus del Destino para conocer la historia completa de Toti Chumpete y su búsqueda del mono gigante King Kong. Que fue tremendo bajón, vieja.



Extraído del Diario del señor Toti Chumpete en su viaje a una isla desconocida para encontrar a King Kong y entrevistarlo… o algo así.

-Día 1: este viaje es una locura. La veo a nuestra secretaria La Vieja al borde de la demencia, como un Coronel Kurtz de la tercera edad. En este momento estamos en una lancha, rumbo… rumbo… Debería decir “rumbo a lo desconocido”. Pero la verdad es que vamos rumbo a la muerte segura, previo sufrimiento insoportable al rayo del sol y sin una gota de agua. Esto es como “El relato de un naúfrago” pero un poco más bizarro y decadente. A lo lejos veo ya la orilla… ¿Alguna vez volveremos a tierra? Lo dudo seriamente. Les describiré la tripulación… Bah, “tripulación” es una manera de decir… En realidad, voy a describirles a los temerarios periodistas… Bah, “periodistas” es otra manera de decir. En fin, me acompañan La Vieja (obvio), que ya se calzó una vincha a lo Ramba y se pintó los cachetes con el corcho quemado; también está el Raulo, otro de los laboriosos redactores de Lauweb, cuyo ojos están imbuidos en un desesperanza total; y por último, está… en realidad, estaba Juancito, pero se tiró de la lancha ni bien zarpamos haciéndonos burlas y gestos bastantes obscenos con los dedos. Siempre fue buen nadador.

-Día 2: sólo veo agua a mi alrededor. La Vieja me contó por tercera vez la historia completa de su vida, y Raulo sigue sin pronunciar palabra ni hacer gesto alguno. Pienso seriamente en renunciar a Lauweb.

-Día 3: creo que vimos una ballena a lo lejos o algo así. ¿Para dónde estamos yendo? Nadie lo sabe. Cuando zarpamos, nos dijeron: “denle parejo y para adelante”. Y aquí estamos. Ya casi ni recuerdo cuál era el objeto de este viaje. Las provisiones se están acabando por la maldita voracidad de La Vieja. Raulo sigue enmudecido.

-Día 4: se me está acabando la tinta de la lapicera y no veo ningún kiosko a la redonda. Por lo tanto, trataré de escribir sólo lo necesario. Hoy La Vieja me dijo: "He visto un caracol, se deslizaba por el filo de una navaja, ése es mi sueño, más bien mi pesadilla, arrastrarme, deslizarme por todo el filo de una navaja de afeitar, y sobrevivir."

-Día 5: recién me pareció ver la cancha de Boca a lo lejos. ¿Estaré alucinando?

-Día 6: por primera vez desde que partimos, habló Raulo. Eso sí: no nos habló a nosotros, sino a Dios. Sí, se puso a rezar un Ave María. Yo tengo esperanzas también, a mi manera. Acabo de ver botellas flotando y bastante contaminación en el agua, signo indefectible de que estamos cerca del Riachuelo.

-Día 7: sí, sí, tierra a la vista… Bueno, en realidad: ¡cemento a la vista! Creo que estamos a unas horas de llegar a Buenos Aires, justo para festejar la Navidad.

-Día 8: estamos en un taxi rumbo a la redacción. Ahora recuerdo que íbamos a entrevistar a King Kong. Pero bueno, ya fue. Y… ¡Ay, esta lapicera de porquería! C… o… o… no… la… vie… ja… y… la… re… pu… ti… si… mama… dre.

King Kong (primera parte)

Nuestra ambición no tiene techo: mandamos en una expedición a varios de nuestros mejores periodistas para localizar a King Kong. Sí, existe. ¿No nos creen? Muejejeje.

Hace unos años nos llegó el rumor: King Kong, el famoso mono gigante del cine, existe. Está en una pequeña isla en el Pacífico. Bueno, tan pequeña no es porque entra King Kong (chiste malísimo).

Pasó el tiempo, nosotros nos hicimos los descreídos (cosa que siempre queda tan bien) y olvidamos estos rumores. Pero hete aquí que hace justamente un mes atrás apareció nuestra benemérita secretaria La Vieja y nos dijo mientras se bailaba una cumbia villera:

“Yo tengo un sueño… Bah, en realidad lo tuve ayer, cuando me quedé dormida mirando Montecristo. Soñé que un mono gigante me secuestraba y me llevaba a una isla perdida, y que allí, en medio del furor amoroso, me decía: ‘oh, Vieja, ven a la isla a conocerme de verdad’. Desperté con la presión alta ese día, como si alguien me hubiese tirado la mufa. Callé esta verdad insoslayable para mí durante mucho tiempo, pero ya es suficiente: King Kong existe y quiero buscarlo.”

No sabemos cómo pero La Vieja nos convenció. Quizás haya sido su elocuente verba, o sus atractivas lolas recién operadas. No lo sabemos. La cuestión es que seleccionamos a varios de nuestros mejores hombres para que acompañen a La Vieja en esta riesgosa expedición. Toti Chumpete fue el primero en ofrecerse, claro.

Y zarparon nuestros valientes, rumbo a la nota más importante de la historia del periodismo mundial. ¿Fueron en un yate? No. ¿Fueron en una balsa? No. ¿Fueron a nado? Tampoco. Fueron en lancha. Sí, sí y sí. Partieron en una lanchita hacia lo desconocido.

Antes de irse, La Vieja, Toti y los cinco compañeros que los acompañaron les dejaron este saludo a todos los amigos de Lauweb:

“Sabemos que es largo el camino, compañeros. Bien lo sabemos. Pero no se dejen doblegar. La vida es dura y larga como… Como un puente largo. Como el Zárate Brazo Largo. Lo importante es que sean lo que deban ser, que no haya huracán que los derribe, que no haya Michael Jackson que los engañe ni Paris Hilton que los idiotice. Partimos, pero partimos para volver. Y volveremos siendo mejores hombres y viejas (si King Kong no nos morfa antes). Todo esto lo hacemos por ustedes. Porque, ¿qué sería de nosotros sin ustedes del otro lado? ¿Eh? Arrivederci y nos vemos a la vuelta.”

La próxima semana tendremos ya corregidos y ampliados los Diarios Intimos de Toti Chumpete en su excursión hacia la isla mágica y misteriosa donde vive (¿vive?) King Kong.

Continuará...

7.7.07

Kevin Federline (segunda parte)

Continúan las aventuras terroristas de La Vieja en Estados Unidos. Su misión: asesinar a Kevin Federline, ex de Britney Spears. Los terribles resultados, en esta nota.


Durante esta semana, hemos recibido miles de mails de gente quejándose por nuestra anterior entre(no)vista. Bueno, miles no... En realidad, fueron unos cientos... Bueh, tampoco fueron cientos, no vamos a mentirles: fueron unos cincuenta mails, pero muy extensos, eso sí.

Ok, ok: ni siquiera fueron cincuenta. En realidad, recibimos uno solo y encima era spam.

Pero no importa. La gente en la calle sí nos ha hecho muchos comentarios, o por lo menos eso creemos. La mayoría se quejaron de nuestra incursión en el terrorismo, de nuestra repentina violencia (“No puede ser”, nos dicen, “si ustedes son amigos de Badía... y él es un hombre de paz y amor”), y hasta de nuestra secretaria La Vieja (“es muy cholula”, nos señalaron).

También nos dijeron, con gesto indignado y dedo acusatorio: “¿Y la entrevista? No hubo entrevista acá, señores, sólo un ataque desesperado a Kevin Federline. ¡Están traicionando el mismo espíritu de la sección, que es el perpetuo fracaso!”.

A todos ellos, a todos ustedes, caros lectores, les respondemos con una sola palabra: paciencia. Sí, la paciencia es una virtud. Esperen a leer esta segunda parte y verán que hay una entrevista. Además, aclaramos algo obvio: nosotros no estamos a favor del terrorismo... excepto contra Kevin Federline. ¿Ustedes son Kevin Federline? ¿No? Entonces no se preocupen.

Aclarados estos temas, vayamos a lo que nos compete. La Vieja partió el sábado a la mañana en avión hacia Miami, de allí se tomó un bondi hasta Los Angeles, California. Esta vez estaba todo bien planificado, nada podía fallar. Coimeamos a varios de la aerolínea y pudimos meter algunas pocas armas: tres ametralladoras, varias granadas, una lanza, un hacha, un tridente, dos espadas, un puñal, un machete, una cimitarra, un sable, un florete, una daga, una pica, dos alabardas, un garrote, una maza, tres nunchakus, un tolete, una jabalina, dos dardos, una honda, tres cerbatanas, arco y flecha, ballesta, revólver, pistola, escopeta, fusil y una carabina.

La excusa para contactar a Kevin (lean bien, impacientes) fue hacerle una entrevista. Y claro, piensen un poco: uno no va la casa del tipo, le toca la puerta y le dice: “señor, le vamos a perpetrar un acto terrorista en este momento”. Sí, estamos hechos unos vivos bárbaros.

Contactamos al manager de Federline (que es el ex marido de Britney Spears, para algún desprevenido... no, el manager no es el ex marido, Kevin Federline lo es... ¿quedó claro? ¿No? Y bueno... es lo que hay), y le pedimos una interviú. “Ni en pedo”, fue su respuesta en castellano, curiosamente. No nos quedamos de brazos cruzados, claro, y se nos ocurrió una brillante idea.

La Vieja, obvio, es una señora vieja. Pero no por eso carece de atributos físicos. Ojo al piojo. Entonces, pusimos toda la carne al asador y le dijimos: “cuando llegues a Los Angeles, andá y ponéte gomas, que allá es lo más común del mundo”. Ella estaba chocha. Así iba a ser más fácil conquistar a Kevin, famoso por moverse cualquier bicho que camina.

Jajajajaja. Ustedes se ríen de nuestra ideas. Jajaja. Rían, rían, que el que ríe último, ríe mejor. Sí, porque nuestra idea de que La Vieja pasara por actriz porno y conquistara a Federline funcionó. En serio. Postalina, postalina.

Varios medios norteamericanos, incluso, levantaron la noticia, creyendo que nuestra emérita secretaria era una verdadera pornstar.

Cuando leímos eso, dijimos: “el pan maquiavélico funcionó a la perfección”. Pero.. pero... pero... pero... Pero La Vieja volvió de Estados Unidos ayer y nos contó la trágica historia, en su versión completa.

Como dijimos, nuestra secretaria llegó a Miami, se tomó un bondi hasta Los Angeles (el 60, increíblemente, también llega hasta allá), se fue a un hotel, guardó las armas en el ropero, y se fue a operar los alicaídos pechos. Luego de dos días de internación (allí todo es fast, rápido, al toque), La Vieja salió hecha una mezcla de Luciana Salazar y Amelita Fortabat. No era suficiente para atrapar a Kevin.

Por los mensajitos del celular le fuimos indicando a nuestra enviada (no) especial lo que tenía que hacer: “teñíte el pelo de verde”, “compráte una campera de cuero”, “pintáte los labios”, etc. Y finalmente el golpe maestro: “compráte unas pastillas y drogálo a Federline”.

No sabemos bien cómo, pero La Vieja pudo contactarse con Federline. Incluso fueron a un boliche juntos, bailaron, cenaron, parrandearon; es más, nuestra querida secretaria recibió generosos regalos de Kevin, quien (tonto como es) creía que ella era una estrella porno en decadencia.

Resumiendo, La Vieja la tenía servida en bandeja, estaba a un paso de asesinar a Federline, de ejecutar nuestro maléfico plan a la perfección, pero... pero... pero...

Lo llevó al hotel para masacrarlo con todas y cada una de las armas que habíamos llevado, tal cual estaba planeado, pero... pero... No se rían, pero... ¡La Vieja se nos enamoró! Su corazón marchito, ya desengañado por la muerte de su esposo, encendió la mecha del amor con este joven adinerado, versero... Y no pudo. No, La Vieja no pudo matarlo. Cuando estaba por sacar la jabalina del ropero, su corazón en flor no la dejó seguir. Se dio vuelta, miró a Kevin a los ojos y le dijo: “Ailoviu”.

Lo que ocurrió después sería de mal gusto contarlo acá, pero se lo pueden imaginar si gustan. Sí, La Vieja tuvo su noche de gloria, quizás la última, porque cuando se despertó, Kevin no estaba más. Desengañada, con un lágrima eterna rodándole por el rostro, tomó el avión y volvió.

Ahora está acá, detrás del escritorio, con sus pechos nuevos, su pelo verde y su corazón destrozado. Si alguien quiere llevarla a comer o al cine, por favor manden un mail a estáviejaperobienbuena@lauweb.com

Kevin, a vos te queremos decir algo: perdonános. Los amigos de La Vieja son nuestros amigos. Sólo te pedimos que le des una noche más de amor. Eso es todo. No te vamos a asesinar, lo prometemos.

¿Vieron que, en el fondo, somos personas sensibles?

Kevin Federline (primera parte)

Nos cansamos de ser hombres pasivos, intelectuales de la posmodernidad, y decidimos volvernos terroristas para asesinar a Kevin Federline. Un acto de desesperación.


Sabemos que vivimos en un mundo posmo. Pero no todo es frivolidad, señores y señoras, no todo es un pedo al vacío. No, también debe haber compromiso político, ideales revolucionarios, hombres de acción. Desde Lauweb ya nos cansamos de la ironía, del cinismo, y queremos cambiar el mundo.

Sí, basta de andarnos con chiquitas: hay que matar a Kevin Federline.

No se asusten, no nos volvimos terroristas. Sólo queremos atentar contra Federline, nada más. Después volvemos a ser ciudadanos normales. Claro, podrán acusarnos de locos, decir que definitivamente se nos piantó un tornillo. No, no, no, no y no. Abran los ojos, caros lectores. No se dejen engañar por el discurso deslumbrante de Lafauci, o por el sex appeal de Gerardo Sofovich, o la reflexión crítica de Marcelo Tinelli. No crean en todo lo que ven, en todo lo que oyen. No crean en nada. Sean unos descreídos, métanse en sus countries o en sus departamentos en Las Cañitas y no salgan más. El mundo es malo, el hombre es malo y Kevin Federline es la plaga.

Tal vez no seamos comprendidos por los hombres de nuestra época, lo sabemos. Pero nuestro acto será estudiado y descifrado por generaciones futuras.

¿Atentar contra Federline cambiará el mundo automáticamente?

Pues seguro que no. Pero lo importante en una Revolución son los actos simbólicos. Derrumbaremos con nuestras molotovs a un símbolo del joven hueco, patético y ventajero posmoderno: Kevin Federline, ex marido de Britney Spears.

Pero antes de continuar con nuestro panfleto, déjennos contarles cómo fue que, de un día para el otro, nos hicimos terrorista por un día.

Todo comenzó con la noticia del divorcio de Britney Spears con su marido (es decir, el querido Kevin), y los juicios por tenencia, división de bienes, etc.

Federline nunca nos cayó bien, siempre nos pareció un gusano que se casó con la Spears para vivir de arriba, pero hubo un hecho que desencadenó la violencia, que sacó nuestro lado oscuro: el chantaje que le hizo para sacarle plata. El sátrapa la amenazó con exhibir un video porno privado si no le daba 30 millones de dólares.

Ok, hagamos un pausa para poder reflexionar.

No es que Britney sea santa de nuestra devoción, de hecho es bastante tonta sólo por el hecho de haberse casado con este gil. Pero lo de Federline sobrepasa cualquier límite ético.

Esas eran nuestra plegarias, que Kevin cambiara y pidiera perdón, que mostrara su lado humano. Pero no. Todo siguió empeorando. Hasta pudrirse del todo.

El punto de “no return” fue cuando Toti Chumpete le comentó esta noticia a La Vieja. “A ésssste hay que matarlo”, dijo nuestra benemérita secretaria, quizás rememorando las constantes maltratos a los que la sometía su difunto marido (QEPD).

Toti se río: “No seas extremista, Vieja. Además, ¿quién se va a animar a sacrificar su vida para matar a un gusano como Federline?”.

Silencio.

Redoble de tambores.

Primer plano en los ojos furiosos de la Vieja.

Primer plano en los ojos desconcertados de Toti.

Música de suspenso.

Plano general a la redacción, absorta esperando las palabras de la anciana secretaria.

Primer plano al rostro encantador de la Vieja.

Silencio.

“Yo voy”, fueron sus palabras.

Y así fue que de secretaria discreta, la Vieja pasó a fana de Michael Jackson e inminente terrorista. En el próximo capítulo de esta violenta entre(no)vista sabremos cuál fue el destino de la querida (y despreciable a la vez) secretaria.

Continuará...

Michael Jackson (segunda parte)

Continúa la historia de nuestra (poco) querida Vieja, que se fue hasta Estados Unidos para entrevistar al mismísimo Michael Jackson. Temor.


En nuestra edición anterior te contamos cómo nuestra secretaria, apodada la Vieja, sacó a relucir de un día para el otro su fanatismo por Michael Jackson, gracias a su reciente y feliz viudez. Como excusa, la mandamos a entrevistar al decadente cantante pop. Ahí terminaba nuestra historia, quedando a la espera de novedades...

El lunes llegamos a la redacción y nos encontramos con una carta en cuyo remitente se podía leer: “La Vieja – Los Ángeles, California”. Contundente. Dicha misiva estaba destinada exclusivamente a nuestro colaborador Toti Chumpete.

Acá, y con el permiso correspondiente, se las transcribimos para ustedes:

“Querido Toti: ¡oh, cruel e injusto mundo! ¡oh, idolatrado Chumpete, en tu inocencia no puedes comprender toda la maldad del Hombre! Por suerte también existe gente buena, aunque lamentablemente no sé dónde está. Yo tenía un sueño, yo creía en Michael. 'I Believe in Jacko', como se dice por acá. Pero la vida se empeñó en darle otro machucón a mi pobre alma, a darle otro empujón a mi cinismo, oh Toti.

Hace dos semanas que llegué a Los Ángeles. En el aeropuerto me encontré con un tipo que dijo conocerme, cosa que me pareció extraña. Creo que se llamaba Baloa o Badía, algo así. Muy amable el hombre. Como me vio un poco desorientada, me llevó hasta un hotel, donde todavía estoy alojada y en cuya fría habitación escribo estas líneas. Te voy a contar, querido, cómo fue que me encontré con Michael Jackson. Sí, luego de una larga espera, pude estar con él y pude entrevistarlo, cosa que ninguno de tus zaparrastrosos compañeros de trabajo, esos que dicen ser periodistas, pudo hacer jamás. ¿Y por qué les pasa esto? ¡Porque son gente incrédula, que no cree en el destino! 'La clave para encontrar lo que querés es dejar de buscarlo', dijo mi amado Narovsky, y yo seguí su consejo. Por lo tanto, ni me preocupé en buscarlo a Michael. Si el destino así lo quería, él me iba a encontrar a mí.

Estuve varios días, entonces, haciendo la vida de una anciana común. Iba al supermercado (que son muy parecidos a los de allá, salvo que en vez de ser chinos acá son árabes o algo así), me acostaba temprano, jugaba a las bochas, etc. Hasta que un día, en uno de estos supermercaditos, me cruce con una señora, muy bonita ella, con un gran sombrero en su cabeza, una botas con taco alto y una camisa hawaiana. Me llamaba la atención su cara. ¡Era tan blanca! Me puse en la cola, detrás de ella, y de pronto lo descubrí: ¡era Michael! Sí, me encontré a Michael Jackson vestido de mujer en un supermercado árabe que está a la vuelta del hotel en el que me hospedo.

¿Vio, Chumpete? ¿Vio que el destino existe? Lo primero que se me ocurrió para llamar su atención fue hacer la 'caminata lunar', que tan bien me sale, como usted sabe. '¡Michael, Michael!', le grité y me puse a hacer el pasito, mientras tarareaba 'Billy Jean'. Ella (que en realidad era él) me vio y, espantada/o, salió corriendo del supermercado para meterse en la limousine que estaba esperándola/o afuera. Con una rapidez que usted y cualquier joven envidiaría, Toti, logré colarme con él/ella antes de que me cerraran la puerta en la cara. Todo esto fue cuestión de un minuto.

Imagínese: ahí estaba yo junto a Michael en su limousine. No podía reaccionar, pero alcancé a decirle: '¿interviú?'. A todo esto, el auto ya estaba andando. '¿Interviú?', repetí. Michael se sacó el sombrero, y entonces pude ver su hermoso y reluciente rostro. Claro, fue 'hermoso y reluciente' por un tiempo, porque después se volvió feo e irascible cuando me dijo: 'You’re old, I don’t like old people, I like pebete'. En ese momento no entendí nada, porque mi manejo del inglés es nulo, pero lo hice traducir al día siguiente y me dijeron que había dicho algo así como 'No me gustás, Vieja. No me gustan los viejos (la traducción del tercer renglón queda censurada)'.

No sé cómo sabía mi sobrenombre, se ve que soy famosa en Los Ángeles. Y ahí se pudrió todo, como dicen los jóvenes. Después de esas agresivas palabras, el señor Jackson abrió la puerta y me tiró a la calle con el coche andando. Diga usted que soy una mujer fuerte, que si no todavía estoy en el hospital. Espero que ahora entienda mi dolor, mi bronca hacia el mundo. Mi ídolo musical, a quien yo le prendía una vela cada noche, me menospreció. Estoy herida y triste, señor Chumpete. Por eso, ¡quiero que me manden un boleto de vuelta y me saquen esta mufa de encima!

Con la mayor de mis consideraciones, la Vieja.”

La plata para mandarle el pasaje la tenemos, pero no queremos gastarla en eso. Así que si le tienen simpatía a la Vieja, manden un cheque a nombre de Lauweb. Sean caritativos. Una pobre vieja está sola y desengañada en Los Ángeles.

Michael Jackson (primera parte)

Nuestra octogenaria secretaria se nos volvió fanática de Michael Jackson, y para darle un alegrón lo fuimos entrevistar. Te contamos los pormenores de esta loca-loca historia.


Antes que nada, queremos confesar que somos fanáticos de Jacko (como le decimos los amigos a Michael Jackson). Lo seguimos desde los Jackson 5, soportamos sus éxitos y sus fracasos, sus momentos de genialidad y de patetismo, tenemos todos sus discos...

Por eso, queremos que lo sepan: nosotros lo bancamos a Jacko. Vaya esto como advertencia para los que se burlan de él, ahora que está en decadencia. Ok, será bizarro, será un demente y estuvo acusado por abuso de menores, ¡pero nosotros lo bancamos! Sus últimos discos son una porquería, ok, de acuerdo, ¡pero nosotros lo re bancamos!

¿No se convencieron? Ok, entonces vamos a contar la verdad de la milanesa. Imaginamos que ya todos conocen a nuestro habitual colaborador Toti Chumpete (hábil púgil en el arte del periodismo político), y que estarán familiarizados con sus andanzas y múltiples fracasos.

Ok, pero no, ahora no vamos hablar de él, sino de nuestra secretaria: la Vieja. Algunos cariñosamente la llaman: “la Vieja que te agarra la pelota de fútbol y te la devuelve pinchada”. Sí, así de jodida es. Pero a nosotros nos quiere, o pretende hacerlo, y además tiene un especial cariño por Toti Chumpete. No podemos hablar de romance, porque la Vieja tiene su montaña de años y Toti está en la flor de la edad, pero… hay una amistad ahí, hay una alianza perdurable que la muerte no podrá dañar.

Para que se den una idea: a pesar de que la Vieja es nuestra secretaria, sólo habla con Toti. ¿Por qué? No lo sabemos, pero les aseguramos que nos dificulta bastante la tarea.

Ahora volvamos al meollo de nuestra entre(no)vista. La Vieja siempre viene vestida con un sobrio y aburrido trajecito gris, un rodete en su pelo gris y apagado, y unos tacos que ya se escuchan desde que baja del ascensor. Pero hete aquí que hace unos días se nos apareció con una remera muy ochentosa de Michael Jackson. No traía, además, sus tacos sino una zapatillas Topper con las que entró a las redacción haciendo la “caminata lunar”.

Todos pensamos: “la Vieja definitivamente enloqueció”. Sin embargo, Toti nos contó que era fanática de Jacko desde siempre y que en su casa tenía una pieza dedicada a su figura, como si fuera un santuario, con fotos, velas, vinilos, etc. Moraleja: uno nunca conoce a la gente del todo. Podés trabajar con alguien por años y nunca te vas a enterar de todo. Cada uno tiene su lado oculto. Sépanlo.

Y a la Vieja, el lado oculto le saltó con su fanatismo por Michael Jackson. La pregunta que nos asaltó fue: ¿por qué justamente ahora se desató públicamente esa admiración inclaudicable de la Vieja? ¿Por qué ocultarlo? “Quedó viuda”, fue la respuesta de Toti. “¿Y qué tiene que ver eso?”, repreguntamos a coro. “Que el marido odiaba a Michael y siempre le prohibió disfrutar a la Vieja de su música”. Un dramón.

Desde aquel momento, la figura de la Vieja nos enterneció. Y dijimos: “¿Por qué no viajar y hacerle una entrevista a Jacko para darle un alegrón a nuestra octogenaria secretaria?”.

Ok, lo aceptamos: nuestras intenciones no fueron tan solidarias ni compasivas. En realidad, nuestro plan era mandarla a la Vieja en persona para que encontrara y entrevistara a Jacko. Difícil tarea, pero nosotros no perdíamos nada. A lo sumo no volvería, y ahí sí podríamos contratar a otra secretaria más efectiva. Y si volvía con la entrevista sería un golazo de media cancha.

De más está decir que la Vieja aceptó inmediatamente nuestra propuesta, y le compramos un pasaje directo a Estados Unidos.

Si querés enterarte de las aventuras de la Vieja en bushlandia, en la próxima edición de la entre(no)vista te lo contamos (mitad para darle suspenso y mitad porque todavía no volvió ni tenemos noticia de su paradero).

Continuará…